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La tensión nominal de los cables eléctricos de baja tensión es generalmente de 1KV e inferior, aplicable a ciudades, pueblos, fábricas, minas y empresas, como transmisión y distribución de energía a corta distancia. El número de núcleos de los cables de alimentación de baja tensión suele ser mayor, lo que permite satisfacer distintas necesidades de electricidad, como sistemas monofásicos, trifásicos o cuádruples.